TRABAJO DIGNO, CLAVE CONTRA LA POBREZA
El 1° de mayo se conmemora el Día del Trabajador y la fiesta de San José Obrero. Se trata de una
conmemoración nacida del sacrificio de muchos trabajadores que pagaron -incluso con sus vidas- el precio
de su ideal de Justicia.
Por ser el Día de los Trabajadores, este 1° de mayo, queremos en especial tener en cuenta a todos aquellos
que quedan al margen de la distribución de las riquezas, siendo excluidos por la injusticia de la inequidad.
Para los cristianos, la opción por los pobres es el punto de partida desde el cual, el propio Jesús, decidió
iniciar su prédica del Reino. Reino que se construye respetando la dignidad de la persona humana, para
gloria de Dios y el bien de la humanidad toda.
Desde una visión antropológica, el trabajo es una de las más importantes expresiones culturales del
hombre. La concepción cristiana nos enseña que el trabajo es la clave esencial de la cuestión social que afecta
el desarrollo no sólo económico sino cultural y moral de las personas, de las familias, de la sociedad y de
todo el género humano.
El trabajo y los derechos que surgen de éste, se basan en la naturaleza humana y su dignidad
trascendente. De allí, que la Iglesia ha enunciado algunos de ellos, entre los que se destacada el derecho al
salario justo, que es el instrumento más importante para practicar la justicia en las relaciones laborales. El
salario debe posibilitar tanto la realización individual, como el sostenimiento y desarrollo de la familia, así
como garantizar a la sociedad que toda persona pueda disponer de lo necesario para una vida digna a
través de una justa y equitativa distribución de los bienes.
El trabajo digno, se convierte así en el remedio más eficaz contra la pobreza. La inequidad y la pobreza
son un escándalo que no puede dejar de conmover nuestras conciencias cristianas, pues indican que hay
personas que son tratadas con desprecio, como desechos de la sociedad Es necesario asumir este desafío para
generar un nuevo modelo de desarrollo de nuestras sociedades latinoamericanas
El 1° de mayo se conmemora a San José Obrero, padre adoptivo de nuestro Señor Jesucristo. De ese santo
hombre, Jesús aprendió el oficio de carpintero. Fue desde esa condición social, la de un obrero, que Nuestro
Señor vivió su linaje humano sirviendo a la gente de Nazaret, su pueblo.
Hombres y mujeres, los miembros del Sector Trabajadores de la Acción Católica Argentina (SETRAC)
adherimos a la conmemoración de este día, convocando a nuestros hermanos trabajadores a poner en manos
de Dios cada una de sus intenciones, necesidades y proyectos; para que, junto con sus familias y las
organizaciones sindicales que los representan, podamos alcanzar una vida digna y plena para todos.
De esta manera, cuando inauguremos la celebración del Bicentenario Patrio el próximo 25 de Mayo, será
posible reconocer que la Nación Argentina se encamina a hacia un futuro promisorio.
La Virgen de Lujan, nuestra Madre y Patrona nos guíe en este camino fraterno.
Acción Católica Argentina
Comisión Nacional del Área Sectores
Sector Trabajadores
Buenos Aires, 28 de abril de 2010.
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